sábado, 11 de marzo de 2017

PUEDO porque PIENSO que PUEDO

El partido del Barça-PSG del pasado miércoles en la Champions me deja un poso de enseñanza muy potente. Más allá del resultado, los goles y el juego en sí. Más allá de la remontada y la épica de unos, del abatimiento y la desolación de otros, de la polémica arbitral o de cualquier emoción de primera línea. Me quedo con el reflejo inconsciente de que el que piensa que puede lograr algo, efectivamente puede. Y viceversa.

“Tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, estás en lo cierto”, dijo alguien alguna vez. Y ocurre así en la vida, en el deporte, en el fútbol. Tenemos ejemplos todos los días, todas las semanas del año. Miremos el espejo de los grandes deportistas que demuestran que es así: Michael Jordan, Rafa Nadal, Mireia Belmonte, Carolina Marín, Michael Phelps, Usain Bolt, Cristiano Ronaldo, Miguel Indurain, Xavi Torres…..hay una lista interminable a lo largo de la historia. Ejemplos de personas que SIEMPRE creen en sí mismos, que no dejan que las circunstancias externas les resten un ápice de confianza. Personalidades fuertes e indómitas, con un espíritu de superación que va más allá de sí mismos. Les hace diferenciales su fe en el trabajo, en el esfuerzo y el sacrificio, en el talento y en la vida. Deportistas que se han hecho a sí mismos para asombrar al mundo.

En el deporte de élite hoy en día, el talento, la preparación técnica y táctica están muy igualados, y la delgada línea que separa la victoria de la derrota la deciden la fuerza mental y  la capacidad de creer en uno mismo, peleando hasta el final. Las grandes gestas, y también sencillamente las pequeñas victorias, se forjan primero en la mente, se visualizan, se les da forma y credibilidad, y provocan por tanto una actitud que las hace realidad. O por lo menos genera las condiciones para ello: “match point”.

El pasado miércoles el Barcelona creyó en la remontada mucho antes de salir al campo, de la misma manera que el PSG creyó en que no podría pasar la eliminatoria desde que llegó al vestuario. Eso que llaman “profecía auto-cumplida” se dio en el equipo francés, que se visualizó acongojado y encerrado en su campo, que renunció a sus posibilidades y que nunca se creyó capaz de eliminar al Barcelona. Cuando esto ocurre, y reculas cediendo terreno y espíritu, mandas señales inequívocas al rival de que aproveche, porque tu renuncias a tu trozo del pastel, por miedo a ganar, por miedo a crecer. Y eso los animales deportivos de clase mundial lo huelen y lo devoran sin piedad. Empujado por las circunstancias, el Barcelona hizo más grande la rendija de esperanza que le quedaba, hasta que fue suficiente para colarse por ella; y el PSG hizo lo propio con su miedo a ganar.

Dicho esto, creer en uno mismo no significa que siempre se pueda ganar. Eso no es posible, hay que ser consciente de ello. Pero lo que es diferencial, muestra del que piensa que PUEDE, es rehacerse tras una caída o una derrota, e ir a buscar la victoria de nuevo en la siguiente oportunidad. Caer siempre está permitido, pero levantarse es obligatorio. Lo es y lo seguirá siendo para todos aquellos que creen en sí mismos y en sus fortalezas, en los que no se rinden jamás. Simeone, por ejemplo, con su “nunca dejes de creer” lo transmite con mucha fuerza en el Atlético de Madrid, y antes o después volverá a tener su oportunidad de ganar la Champions. Territorio indiscutible de la fe también es el minuto 93 de Sergio Ramos, en forma de corazón salvaje de un Real Madrid que cree siempre en sí mismo y no baja nunca los brazos, “hasta el final…”.

Con los ejemplos futbolísticos de estos días, termino pensando que el éxito y la victoria pueden dar miedo, por ello para conseguirlos es necesario pensar que sí se puede, que somos capaces. Para ello hemos venido a este mundo, ¿no? A jugar, a apostar por nosotros y a conseguir lo que creamos que podemos conseguir, ni más ni menos. De eso se alimenta el corazón. Todo lo demás no sirve, no nos pertenece. Pero lo que sí queremos, nuestro trocito de vida y de pasión, de ilusiones y de alegrías, de esperanzas y de sueños, hay que pelearlos, creyendo que tú mismo eres capaz. “Hasta el Final, para hacerlo Real”. Yo pienso que puedo, ¿y tú?

5 comentarios:

  1. Con, muy bien dicho y por supuesto escrito. Coincido en todo y está claro que tiene que empezar en uno mismo el creérse que PUEDE..se puede aplicar al deporte y a la vida misma.

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  3. Por supuesto, siempre hay que ir con positividad, el SI SE PUEDE lleva muy lejos. MUY BIEN ESCRITO, GENIAL.

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