domingo, 19 de enero de 2020

¡Trata de pararlo!

“¡Trata de arrancarlo, Carlos, trata de arrancarlo por Dios!”, le decía el copiloto Luis Moya a Carlos Sainz en noviembre de 1998, cuando a menos de 500 metros de la meta, a punto de ganar el que hubiera sido su tercer Mundial de Rallies, su coche se averió, y el título se perdió. La desgracia deportiva más famosa que acompaña la trayectoria de Carlos Sainz, a la que se sumaron bastantes más, hicieron pensar allá por los años 2000 que la carrera deportiva del bicampeón mundial podía estar próxima a su fin. Enfilando los 40 años, el panorama parecía entonces proclive para pasar a un segundo plano.
Nada más lejos de la realidad. El espíritu de superación y la pasión por el motor del piloto madrileño le llevaron a no rendirse nunca, y a seguir peleando por su carrera, por mantenerse en activo haciendo lo que más le gusta. Ha conseguido reinventarse de tal manera que hoy es tricampeón de coches del Dakar, la carrera más exigente y dura del mundo. Enorme preparación, disciplina y esfuerzo para mantenerse en la élite de un deporte tan intuitivo como táctico, tan impredecible como ingrato, tan sacrificado como intenso.



Carlos Sainz es un estratega en ruta que planifica y domina como pocos los registros más importantes del mundo del motor sobre cuatro ruedas. Su constancia y confianza, su resiliencia más allá de las adversidades sufridas, no han hecho más que agrandar el mérito y el coraje de esta leyenda del deporte. A sus 57 años, sigue dando lecciones admirables de pilotaje, de planificación de carreras y de competitividad insaciable. Con una veteranía puesta al servicio de su inteligencia deportiva, practicada con una gran humildad y una tremenda autenticidad, nuestro campeón mundial parece no tener límites en los retos venideros.

Su ambición por seguir reinventándose año a año, por ponerse a prueba con nuevos equipos, motores, compañeros, pruebas y entornos, es el carburante que le hace incombustible, irreductible al desánimo, al paso del tiempo, a seguir compitiendo y ganando. Carlos Sainz, con los pies en la tierra y disfrutando el presente, se ha convertido en un fenómeno de horizontes lejanos, la leyenda que consiguió dar un vuelco a su estigma gafado para encontrar nuevos retos en los que triunfar.



Un enorme ejemplo de superación, adaptabilidad y evolución, que sigue generando admiración allá por donde va, abanderando nuestro deporte y agrandando la marca España, al volante de una carrera deportiva a la que, mirando hacia atrás, sonríe al recuerdo del “trata de arrancarlo”, pensando que más bien habría que decir: “¡trata de pararlo!”

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